martes 14 de julio de 2009

106. Crítica a Anecdotario del rock


Enlace: Anecdotario del rock

“Ya sé que quiero ser de mayor: subirme a un escenario, cantar canciones de esas que te llegan como el escupitajo de un amante, ser excéntrico, repartir drogas entre adolescentes que tengan el síndrome del follador constante, que me robes la ropa interior y la huelas tantas veces que mi olor forme parte de la esencia de tu sudor, y forrarme a costa de los tontos que piensan que siento el más mínimo dolor en cualquiera de mis letras.

Cuando eres un hijo del rock, que no un hijo de… la Pantoja, te mueres por saber qué mierdas pasa en la trastienda de todos esos tarados. Y este blog con vocación catódica nos los presenta, no al estilo morboso de un Jordi Serra i Fabra que escribiera aquella delicia para amantes de la jeringuilla y del final de Bela Lugosi, Cadáveres bien parecidos, pero sí con cierta admiración hacia su anecdotario.

Quizá su tono, excesivamente distante y discursivo, contenidamente apasionado como “Los abrazos rotos” pero sin la creatividad estética de esta, no le haga justicia a tal galería de delicuencias y barbaridades que hacen de películas como Casi famosos o Velvet goldmine, cine para amantes de la disneilandia del rock.

Aún así, blog altamente recomendable más por lo que cuenta que por como lo cuenta, no como este, el de su crítico, que es capaz de hacer correrse con la palabra a mil mujeres en un harem lésbico nacido de la retorcida mente de Boris Vian.

Y no digamos con mi pene, musculado, venoso, rudo, viril.

¿No queríais a una estrella del rock? Buscarla en otra parte, aquí sólo se abre un bar donde los borrachos se roban libros. Aquí sólo hay un fajo de billetes en el bolsillo de los perdedores que escriben letras tristes sobre los coños depilados de las fulanas de esta pensión que apesta a madrigal”.

viernes 10 de julio de 2009

Diálogos absurdos: 15

“- No joda Doc. Diga que no es cierto, diga que lo que estoy leyendo en 20 minutos no es cierto.
- No.
- Dígalo.
- No.
- Sí.
- No.
- Oh dios, le van a insultar, le van a buscar las cosquillas, esto es como Supervivientes, nada de los mariposones de Gran Hermano.
- Venga ya, firmo con tu nombre.
- Oh cielo santo…
- ¿Leoncio?
- No, Pedro… ¡mierda! Es usted un canalla.
- Lo sé: críticas desde dentro. Nos vamos a divertir Pedrito. Sí, este verano voy a follar gratis con calientes y liberales blogueras.
- Oh: ¿qué bebe?
- No lo sé, pero arde.
- ¡Pediré el doble!
- Sí Pedrito, ya es hora de dejar de lamernos las pollas. Hundamos la noche, los bares, las carreteras, evaporemos el alquitrán y hagámonos unos porros, follemos con la fuerza con que un virgen quiere romper los tabúes y vaciar sus pelotas, la juventud es ahora, o puede que nunca. Sí, nenes, sí, empieza el rock’n’roll”.

miércoles 8 de julio de 2009

Diálogos absurdos: 14

"- ¡¡Ey Doc!!! ¡Tropezarme con usted entre tanta gente!
- Que pasa Pedrito. ¿Cómo vas, nenaza?
- Voy tirando, con las páginas en blanco de un libro que dejamos a medias, ¿recuerda?
- Bebo demasiado, y eso debe matar un par de neuronas.
- ¿Qué ha estado haciendo durante todo este tiempo en el que no se ha sabido nada de usted, Doc?
- Rascarme las pelotas.
- Agghhh. El ordinario de siempre.
- Mierda, no Pedrito, he cambiado: ya no follo sólo con fulanas de medio pelo.
- ¿No?
- No.
- No.
- ¿Eres tonto?
- No.
- Lo parece.
- Oh Doc, ¿ahora se dedica a insultar en vez de recurrir a una de sus hirientes ironías que van directamente a clavar la estaca en la espina dorsal de quien se atreve con usted?
- Eres tonto.
- Váyase a la mierda. ¿A quién más se folla?
- A las Erasmus. ¡¡¡Diossssssssss existeeeeeeeee, Pedrito!!!!!! Y no habla el puto español. Das con una española y más rápida que un eyaculador precoz te saca las estampitas de la virgen, a su novio Manolo, o a la Santa Compaña que tiene forma de tampax. Te dice que si no es con amor nada, y no lo dice porque no se le mojen las bragas queriendo devorar el brillo húmedo de mi prepucio, no, lo dice con la satánica envidia que tiene de la entrepierna de la Erasmus, que se lo come todo.
- ¿Se lo come todo?
- No abras los ojos como platos Pedrito, tendrías que ver lo que es capaz de hacer con el amarillo de la bandera vertido sobre una copa de vino tinto.
- Es usted asqueroso. Seguro que las miente, a esas pobres víctimas de su picardía y sus malas artes.
- Para nada Pedrito: ellas me están enseñando idiomas que no conocía descritos en braille. Desde ahora, no más españolas saca estampitas, nada de devoradores de moral casadera: quiero europeas, y jóvenes Pedrito, con tetas que no se caigan como dentaduras, nada de mantecosas que se preguntan en sus blogs por qué nadie las quiere, por qué no tienen alitas de tonta para volar como las lelas, y por qué se mueren los niños que nunca verán en el tercer mundo mientras exponen fotografías lastimeras que harían vomitar a Winnie the Pooth, por hipócritas.
- Joder Doc, que bestia que es usted.
- ¿Bestia? Últimamente el mundo me da vueltas y la blogosfera huele cada vez peor.
- ¿Eso quiere decir que seguirá escribiendo críticas?
- Sí Pedrito, haciendo amigos, como siempre, mientras la Erasmus me hace porquerías que te la pondrían dura de por vida. Así que sonríe, seguirás escribiendo mi vida, mis amores, ese largo y cálido infierno."

lunes 18 de mayo de 2009

105. Crítica a Cartas de la historia


Enlace: Cartas de la historia

“Si hay algo fascinante que los blogs son incapaces de imitar, es el universo epistolar.

Género frecuentado por escritores románticos desde el siglo XVIII como vehículo de verosimilitud novelesca, las cartas, son el documento único de un pensamiento íntimo que con frecuencia la historia suele traicionar haciendo público algo que nace con vocación de secreto y privacidad.

Max Brod, célebre traidor amigo de Kafka, nunca lo entendió, del mismo modo que los blogueros nunca entenderán el proceso íntimo de la memoria. Suelen pensar más bien en exhibirse que en contar, en masturbarse con sus posibles lectores, tan mediocres como ellos, que en escribir algo que sea mínimamente honesto.

Así es como encontramos esta absoluta delicia de blog: cartas íntimas de escritores, músicos, pintores, cineastas, pensadores, amantes que murieron demasiado jóvenes, deseos que se encontraban a hurtadillas, amigos que comprendieron como ninguno, casi poemas rotos de la humanidad perdida.

Es ahora, cuando levanto el dedo en esta tasca maloliente y digo que quiero leer unos fragmentos de la torpe escritura de Mozart, hablar de la cursilería con que trataba a su mujer, de sus deudas, del menos mal que hacía música en vez de escribir, porque no se habría comido un rosco, cuando interesa poco o nada, casi lo mismo como cuando este crítico irredento parece querer volcarse más hacia aquello que le fascina que, por el contrario, contra aquello que mortalmente le aburre.

Aunque no hay nada más aburrido que tú, ¿verdad?

Así que sigo leyendo: Paco Rabal sueña con Lorca y con Machado cuando le escribe a su mujer una carta arrebatadoramente bella, andaluza, tan llena de fidelidad que nadie diría que aquel hombre sería el mujeriego que conocimos; John Keats se muere de amor por su amada imposible, en un anhelo quedo que rompe su vida mientras dice su nombre: Fanny… Fanny… ; Mario Vargas Llosa habla de los escritores, de su oficio, de su libertad; cuando Buñuel le escribe a su librero no dejo de pensar en Helene Hanff y en las cartas que escribiría a 84 Charing cross road, o en la obra de teatro que dirigió Isabel Coixet, antes de que parte de mí se rompiera; leo las promesas de inmortalidad que Liszt le hizo a Marie D’Agoult, madre de Cosima, hija ilegítima de ambos que buscaría en Wagner el padre que nunca tuvo, y que crearía la leyenda del antisemita que nunca fue; y sigo leyendo, y me fascina la reverencia con que Baudelaire se dirige a la música de Wagner, porque es casi la misma con que yo mismo me dirijo a unos pocos blogs, a unas pocas personas, aunque estas, una sola, me haga esclavo de su belleza pero no de sí misma.

Leo la tragedia de Pavese, la ausencia de estima en su vida, la necesidad de afecto de Charlotte Brönte que se aferra a su profesor con mesura casi victoriana, contenida, como quien siente húmedo su sexo y cierra sus piernas con tanta fuerza que diría que un pene privado la atraviesa por dentro. Leo a Diderot, temblando, el comediante enamorado acaso de quien no pudo poseer, o tal vez de quien admiró y pensó no estar a la altura.

Leo y leo, y podría hablar de todas las cartas, hacer una entrada tan larga como una novela.

En vez de eso levanto mi copa y bebo: los dioses bendicen la madrugada, es posible que al otro lado del tiempo la humanidad no estuviera tan perdida, puede que durmáis, bellacos, y que vuestra mediocridad, sólo sea el sueño de una noche de mayo”.

jueves 7 de mayo de 2009

104. Crítica a Letras traducidas



Enlace: Letras traducidas

“Dicen que las canciones se mueren, que en los escenarios sólo quedan viejos rockeros vestidos de Cenicienta. Piden algo al otro lado de la barra y beben porque necesitan su dosis de anestesia. Ella me besa y le pago porque me bese. Dice que le gusta mi boca, y mientras miente le leo un par de cosas, y le digo: - Escucha este par de canciones, te cambiarán la vida-.

Y se ríe, y se pinta otra vez de carmín y se suelta el pelo, y se saca el chicle de la boca, y mientras finge que le interesa todo lo que tengo que decir le digo:

- Los blogs son una mierda. Ganan premios los que no valen nada, y los que tienen algo no saben que lo tienen. Mira, Lurrid no pretende alardear de nada: no es uno de esos pedantes que niegan serlo, no es una de esas amas de casa aburridas del misionero en busca de “aventuras” en el barrio de los perdidos, donde todo es aséptico y huele a hospital desinfectado.

Unos pocos comentarios que anuncian la canción, quién se la pide, y una traducción que quiere buscar la esencia de la poética y ser fiel a sus autores.

No hay nada más, bueno, eso y un montón de buenas canciones con su buen puñado de buenas traducciones. ¿Qué más puedes querer? Puede que quitarte los zapatos y lamer tus pies, porque cuando me besas parezco Frank Booth, y todos saben que nunca me vuelvo loco escuchando a Bobby Vinton, que mi locura está en otra parte: de todos es sabido mi afición a las tascas malolientes.

Descubrí a Lurrid a través de otro gran tipo: Mismoyo, que al igual que el criticado, debería ser más visitado, y no sólo por el amasijo de canciones que se enredan al oído como el lametón de una fulana.

Subimos entonces a la habitación, y gemimos en silencio y ponemos unas cuantas canciones, y me gusta que me toque porque lo echo tanto de menos que me sangra la piel y me tiembla el habla.

Entonces se sienta entre mis piernas, y se mueve, y se me vuelve a poner dura, y se quita el carmín con un pañuelo que le regaló su madre con sus iniciales”.