“- ¿Dónde vamos?
- Lejos Pedrito, nos vamos lejos: coge todo lo que tengas o lo que puedas cargar.
- ¿A descubrir nuevos y extraños mundos?
- A descubrir dónde se hunde la tierra, ver el nacimiento de cataratas vertidas del revés, perdernos en nieblas que enloquezcan a los creyentes. ¿No sabes? Hubo un loco que creyó que la tierra era redonda: soñó con Sísifo, y con el palo de Arquímedes clavándose en la tierra como el cuello de Ian Curtis al vacío. Y yo creo que la tierra es plana, y que vayas donde vayas todo lleva al mismo callejón sin salida donde los gángsters ajustaban cuentas.
- A veces creo que crees que todo está vacío.
- Pedrito, a veces creo que ves héroes en la oscuridad.
- Y yo creo, Doc, que tienes demasiadas cosas y que cuánto más tienes más cuesta dejarlo todo atrás. Arrójate al vacío: renuncia. Lo que buscas no es más que una ramera que te azota con balas que no matan. Olvida todos esos libros, todas esas películas. Mejor aún: quémalo todo. Las cosas así no tienen valor. Ni siquiera el amor lo tiene: un día lo tienes, al otro estás solo en la parada de autobús saludando las medias de Marilyn que esperan a Don Murray.
- Debería morir con 29. ¿Conoces aquello de las estrellas del rock?
- No.
- Morir a los 29, dejar un puñado de textos. ¿No sabes? Cuando mueres dejan de envidiarte: los mediocres ya no tienen que soportar tu mirada, ya pueden hablar de ti, lamerte lo que nunca lamieron en vida porque eras demasiado para ellos. Te conviertes en una podrida leyenda.
- ¿Eso crees de ti?
- Eso quiero que crean. ¿Tú qué crees Pedrito?
- No gran cosa, Doc. Sé que caminamos, que estamos yéndonos, donde los dioses se hunden en faraónicas siluetas rotas por la arena.
- Tienes vena de poeta Pedrito, deberías escribir mi biografía.
- ¿Nos vamos Doc?
- Aunque arda Roma, aunque se queme la historia de Europa, aunque arda la blogosfera.
- ¿Aunque se queme el mundo?
- Aunque siga leyendo mierdas Pedrito. En algún lugar está Shangri-Lá, y pienso fumarme un puro mientras bebo el mejor coñac que se pueda comprar cuando llegue allí.
- Larguémonos Doc.
- Detrás de mí, Pedrito.
- Siempre Doc.
- Siempre”.
- Lejos Pedrito, nos vamos lejos: coge todo lo que tengas o lo que puedas cargar.
- ¿A descubrir nuevos y extraños mundos?
- A descubrir dónde se hunde la tierra, ver el nacimiento de cataratas vertidas del revés, perdernos en nieblas que enloquezcan a los creyentes. ¿No sabes? Hubo un loco que creyó que la tierra era redonda: soñó con Sísifo, y con el palo de Arquímedes clavándose en la tierra como el cuello de Ian Curtis al vacío. Y yo creo que la tierra es plana, y que vayas donde vayas todo lleva al mismo callejón sin salida donde los gángsters ajustaban cuentas.
- A veces creo que crees que todo está vacío.
- Pedrito, a veces creo que ves héroes en la oscuridad.
- Y yo creo, Doc, que tienes demasiadas cosas y que cuánto más tienes más cuesta dejarlo todo atrás. Arrójate al vacío: renuncia. Lo que buscas no es más que una ramera que te azota con balas que no matan. Olvida todos esos libros, todas esas películas. Mejor aún: quémalo todo. Las cosas así no tienen valor. Ni siquiera el amor lo tiene: un día lo tienes, al otro estás solo en la parada de autobús saludando las medias de Marilyn que esperan a Don Murray.
- Debería morir con 29. ¿Conoces aquello de las estrellas del rock?
- No.
- Morir a los 29, dejar un puñado de textos. ¿No sabes? Cuando mueres dejan de envidiarte: los mediocres ya no tienen que soportar tu mirada, ya pueden hablar de ti, lamerte lo que nunca lamieron en vida porque eras demasiado para ellos. Te conviertes en una podrida leyenda.
- ¿Eso crees de ti?
- Eso quiero que crean. ¿Tú qué crees Pedrito?
- No gran cosa, Doc. Sé que caminamos, que estamos yéndonos, donde los dioses se hunden en faraónicas siluetas rotas por la arena.
- Tienes vena de poeta Pedrito, deberías escribir mi biografía.
- ¿Nos vamos Doc?
- Aunque arda Roma, aunque se queme la historia de Europa, aunque arda la blogosfera.
- ¿Aunque se queme el mundo?
- Aunque siga leyendo mierdas Pedrito. En algún lugar está Shangri-Lá, y pienso fumarme un puro mientras bebo el mejor coñac que se pueda comprar cuando llegue allí.
- Larguémonos Doc.
- Detrás de mí, Pedrito.
- Siempre Doc.
- Siempre”.




