“- Te excita.
- ¿Qué?
- Digo que te excita.
- ¿Qué me excita?
- Insultarme.
- ¿Insultarte?
- Mientras escribes tu blog rosa con tus labios pintados de rosa, tus braguitas rosa, y tu perfume rosa. Por lo demás tu forma de escribir sólo entretiene al dedo que sostiene un bolígrafo.
- Cabrón.
- Di mi nombre.
- Doc.
- He dicho mi nombre.
- Doc.
- No, ese no es mi nombre.
- Pero es el que me roba el sueño, el que se adentra en la oscuridad y en las alcobas de las doncellas.
-¿Entonces follamos?
- Ni de coña.
- Cobarde, puta.
- Cabrón, bastardo.
- Voy a leer poemas de retrete en una noche de primavera: huelen mejor que tú.
- Voy a seguir leyéndote aunque te deteste.
- Eso es porque tengo algo que tú nunca tendrás.
- ¿A mí?
- Inteligencia: ese amargo don de la belleza. ¿Seguro que no vamos a follar? Todas hasta ahora han ensalzado mis virtudes amatorias, claro que, eran putas”.
- ¿Qué?
- Digo que te excita.
- ¿Qué me excita?
- Insultarme.
- ¿Insultarte?
- Mientras escribes tu blog rosa con tus labios pintados de rosa, tus braguitas rosa, y tu perfume rosa. Por lo demás tu forma de escribir sólo entretiene al dedo que sostiene un bolígrafo.
- Cabrón.
- Di mi nombre.
- Doc.
- He dicho mi nombre.
- Doc.
- No, ese no es mi nombre.
- Pero es el que me roba el sueño, el que se adentra en la oscuridad y en las alcobas de las doncellas.
-¿Entonces follamos?
- Ni de coña.
- Cobarde, puta.
- Cabrón, bastardo.
- Voy a leer poemas de retrete en una noche de primavera: huelen mejor que tú.
- Voy a seguir leyéndote aunque te deteste.
- Eso es porque tengo algo que tú nunca tendrás.
- ¿A mí?
- Inteligencia: ese amargo don de la belleza. ¿Seguro que no vamos a follar? Todas hasta ahora han ensalzado mis virtudes amatorias, claro que, eran putas”.




