lunes 26 de abril de 2010

Diálogos absurdos: 18. Seguimos en la radio con nombre de whiskey

- Vayamos al grano Pedrito.
- Doc, ya le dije que no entiendo.
- ¿Qué no entiendes Pedrito?
- Ya sabe: no entiendo, bares, copas, la noche es oscura, tienes demasiado pelo, no me jodas porque eso no es una pistola: es ilegal un arma de fuego pero no lo es alegrarse de verme. Doc: no entiendo.
- Pedrito…
- Doc…
- Eres un poco raro…
- Doc?
- Sí, Pedrito?
- Al grano.
- ¿Qué grano? ¡¡¡¡Oh!!!! Acabo de acordarme de una golfa que…
- Doc.
- ¿Al grano?
- En su caso al pienso, coma y calle, a ver si se le pega algo, porque mañana martes hablará de la segunda parte de la ENTRADA del blog que ya lleva meses criticando, ¿no?
- Sí, sí, Pedrito, y diré más…
- Lo dirá mañana.
- Mañana, sí, cansino: mañana, porque he visto AVATAR.
- ¡No me joda Doc!
- No Pedrito, no te jodo porque no entiendo, pero voy a hablar de ella.
- ¿Ein?
- Baja esa ceja Pedrito, mi querido aprendiz de Obi Wan Kenobi. Yo tengo la Fuerza de mi lado, los blogs son las galaxias, no respiro a través de una máscara que oculte mi asma, y la radio con nombre de whisky, que también se escribe así según Bukowski, que de beberlo sabía casi lo mismo que yo, me inspira.
- Le inspira barbaridades y blasfemias. Afortunadamente, Xavi es el Frank Sinatra que usted nunca será y le da dignidad a su propia indignidad.
- No, querido impotente, me inspira a hablar de buenos blogs, santos blogs, hermosos y líricos, intensos, bellos como una bailarina balinesa.
- ¿Va a hablar bien de un blog?
- Del blog misterioso...
- No me joda.
- Ya te he dicho que no entiendo, Pedrito. ¿Me quieres confesar algo?
- No.
- Es lunes Pedrito, y siento su desgarro.
- Usted no sentiría desgarro ni en el…
- ¡¡¡Calla, canalla!!! Que la noche cae y hemos de guardar nuestra voz para que mañana por la noche en la radio con nombre de whisky, todo, absolutamente todo, despierte: incluso tú.





domingo 18 de abril de 2010

Diálogos absurdos: 17, en la Radio con nombre de Whiskey

- Doc, ¿acabará usted como Andy Kaufman?
- ¿Cómo, famoso y muerto joven?
- ¿Pero cómo se puede ser tan grotesco como usted? ¡No! Me refería a tarado, Doc: ¡a tarado!
- ¿Kaufman estaba tarado Pedrito? No sabía.
- Se creyó su propio personaje y acabó engullido por él.
- Bueno, menos mal que nosotros no somos personajes, Pedrito, y que el próximo martes vuelvo a salir en la Radio con nombre de whiskey hablando de una condenada vez de este artículo.
- Doc.
- ¿Pedrito?
- ¿Está seguro de lo que ha dicho?
- Claro: cada martes en la Radio con nombre de whiskey estaré en el Chat del programa desde las diez de la noche poniéndole apodo sin piedad a las vírgenes que se asoman al balcón, y luego hablando a la masa como Jesucristo Superstar, y que nadie me crea Camilo Sesto, después de la sección de la voz de Frankie “Xavi” Sinatra y las cuarenta bragas mojadas que se quedan tras oírle.
- No me refería a eso, pero aceptaremos que usted tiene vida propia.
- Por eso soy la polla, Pedrito.
- Estoy resignado a usted. ¿No baila hoy, Doc?
- No.
- ¿No?
- No.
- ¿Está cansado acaso?
- No. Estoy leyendo un libro.
- ¡¡¡¿Está usted leyendo un libro?!!!
- Sí, pero tiene demasiada letra y ningún dibujo, así que bailemos Pedrito, bailemos como si los ochenta fueran nuestros, como si los noventa nos dieran la consciencia de quienes somos, y el fin del mundo se fuera a terminar en la barra de este bar.
- Doc, no estamos en un bar, esto es una pensión de mala muerte cuya ventana da a un infecto patio interior.
- Querido Sancho Panza, ¿crees que no sabía que aquellos molinos no eran gigantes? Don Quijote necesitaba creer que la vida era algo más que un par de aspas girando cada vez que al viento le sale de las pelotas. Se sabía esclavo de ella, como tú de la ciencia de los sentidos, pero si podía convertir molinos en gigantes, ¿qué más podría hacer? ¿Captas el milagro, entiendes su sutileza, su rebelión? Entonces todo fue grande, Pedrito, todo fue posible. Así que no seas tacaño: a esta copa invitas tú que aún no estoy lo suficientemente borracho como para ver que estás demasiado cuerdo.

domingo 11 de abril de 2010

Diálogos absurdos: 16. El cóctel de Cris, en la radio con nombre de whiskey

- Doc, ¿se puede saber qué hace?
- ¿Cómo dices, Pedrito?
- Doc, sólo se lo digo por su bien, pero esto de la radio le queda demasiado grande, o puede que usted se crea demasiado grande, o crea que todos son demasiado pequeños para usted. Por todos los santos, no deja de meterse con todo bicho viviente, va de sobrado por la vida, y en lugar de hacer algo medio bueno en el Chat del programa, lo único que hace es… ponerle apodo a todo el que entra de buena fe. Doc, ¿no debería hacérselo mirar?
- Mierda, Pedrito, una cosa es que seas mi biógrafo, y otra mi psicoanalista. ¿Has estado viendo demasiadas películas de Woody Allen o algo? Joder, tito. ¿Me tengo que tumbar y contarte cosas de mi dura infancia? Porque de mi dura p…
- Oh, Doc, deje el sarcasmo. Parece usted… parece… parece…
- ¡Arranca motores Pedrito! Rrruuummmm, rrrrrrummmmmmm.
- ¡Gilipollas! Eso… eso… eso es lo que parece: ¡Gilipollas!
- Uy Pedrito, pero si has dicho un taco. ¿No tienes que ir a confesarte?
- A confesarse usted, pedazo de gilipollas, mamón mierda, engreído. ¿Pero qué se ha creído usted que es, sobrado de los cojones? ¿Se piensa que por saber dos cosas sobre películas o sobre música que, por cierto, me roba a mí de mis anotaciones sobre su biografía, tiene derecho a ser tan… gilipollas?
- Emmm… sí, ¿no?
- No.
- ¿No?
- No, Doc “soy un gilipollas sobrado” Burlador de los pelos de sus huevos.
- Pedrito…
- ¿Qué?
- Me estás poniendo cachondo con ese lenguaje.
- Aggghhh… váyase a mamar cactus con la punta de su lengua.
- Pedrito, ¿te pondrías tetas?
- Y acabaría usted robándome los sujetadores como acaba robándome mi ropa interior.
- Eso fue en China, no tenía nada limpio que ponerme, y Fu Man Chú nos pisaba los talones.
- ¿En China? Y en La India, y en Inglaterra, y en Zimbabwe, y en Egipto, y no me joda con que el puto Imhotep de los cojones nos perseguía como nuevos arquitectos de una necrópolis majestuosa.
- Bueno, es que dicen que lo mío es realismo sucio y algo limpio tengo que pillarle a mis partes…
- Usted lo único sucio que tiene no es el realismo, sino la lengua. Debería ser más amable y menos chulo.
- Eso me recuerda, Pedrito, que cada martes estoy en la radio con nombre de whiskey entre las 22:00 y las 23:30 horas, y antes de entrar en antena estoy animando la fiesta en el Chat del programa al que puedes acceder dándole al botón “Entrar” a la derecha de este tu blog. Eso sí, donde pone Nick, ponte uno, el que te salga del glande o del clítoris, que el que sale por defecto parece el de tu número de celda.
- ¿Tiene que ser tan ordinario?
- Pedrito, he escrito clítoris, no coño, ni chocho, ni felpudo (aunque con tanta depilación al láser felpudos quedan pocos).
- Oh Doc, a usted no se le cura ni con medicación.
- Y hablando de medicinas, amigo mío, este martes hablaré de otros, que es la mía, y de un artículo que leí en este blog: “Conductor de nubes”, a propósito de los nuevos poetas, y otros no tan nuevos, porque hay alguno y alguna que ya no cumple los treinta, ni los cuarenta.
- Otra vez su sarcasmo.
- Bueno, hay una que acaba de cumplir los veinte.
- Sí, su sarcasmo.
- Bailaría con ella.
- Usted bailaría con Satanás si tuviera pechos.
- Bailaremos entonces Pedrito. Bailaremos porque no nos queda otra cosa que una danza en la oscuridad, una boca que nos hace prisioneros cuando cerramos la puerta, la espalda contra la pared, y el dulce licor de la lengua que nos desata todos los bailes que hacen que vivir en el infierno merezca la pena por un solo instante con sabor a martes.