lunes 21 de junio de 2010

Diálogos absurdos: 24

- Doc, ¿cree usted que…?
- No.
- ¿No?
- ¿Hay eco Pedrito?
- No. En una habitación llena de videos porno creo que el eco se ahoga en sus gargantas.
- Profundas.
- Sí Doc, muy profundas.
- Mis videos ni se tocan Pedrito, ni se tocan. Son como las estampitas de la virgen de una beata.
- ¿Entonces no cree que ell…?
- No Pedrito, olvídalo, ni de coña, ni por asomo, ni aunque se acabara el mundo mañana o lo predijera Nostradamus o la madre que parió al jilguero.

Me levanto y voy hacia la ventana. Me gustan las ventanas en tardes así: es el principio del verano, es el santo de mi creador, Doc está sereno porque apenas lleva dos botellas de whisky sin hielo y una de vodka con un belga, los niños no juegan en el parque porque están todos viendo la televisión, un par de desarraigados van a ver una película al cine club de esas que tienen letras y hablan en un idioma que nadie, salvo los que hablan el idioma, entienden.

- ¿De qué va a hablar mañana Doc?
- De las calles que tomaremos.
- No diga, Doc, ¿nos vamos de manifa? Córcholis, siempre he querido ir de manifa.
- Pedrito.
- ¿Sí?
- ¿Pero qué mierda de lenguaje es ese? ¿Ha salido tu foto en un periódico del siglo XIX o algo?
- Bueno… yo…
- Tomaremos las calles, arderán las ciudades Pedrito. Se quemarán los mares y se secará la arena de todos los desiertos como soles. Gritaremos, joder si gritaremos. La hierba a nuestro paso se apartará, las montañas inclinarán sus cumbres para que todos pasemos, corriendo y gritando Pedrito: corriendo y ardiendo.
- ¿Ha tomado drogas recientemente Doc?
- Pedrito…
- Doc…
- Deja de cascártela con revistas porno de mil novecientos veinte. Mañana por la noche el mundo entero sabrá de pasiones, deseos, países fragmentados, leyendas aún más antiguas que la puta y jodida evolución humana. Pedrito…
- ¿Sí?
- Mañana nos vestiremos con capas hechas de espuma de mar, todas las putas se convertirán en musas, bueno, las putas ya son musas en sí, y si no que se lo pregunten a Klimt. Pedrito: mañana voy a destrozar el Romanticismo.
- No joda.
- Jodiendo es como se destroza.
- Romanticismo…
- El inglés.
- ¿Y cree que…?
- No Pedrito.
- ¿Ni siquiera después de…?
- No.

Enciende un puro, un aroma intenso, como de cristal quemado, denso, humo que se agarra al humo, y se recuesta en su silla forrada de cuero y olor a betún de un limpiabotas de Lousiana.

Yo me pierdo en la ventana, una puerta hacia algún otro lugar, ella tendiendo la ropa o el viento avivando la hoguera, lejos de aquí, tal vez ahí, en Camelot.

lunes 14 de junio de 2010

Diálogos absurdos: 23

- Diosdiosdiosdiosdiosdiosdiosdiosdiosdiosdiosdiosdios…. ¡¡¡Diosssssssssssssssss!!!
- Doc, Doc, Doc: tranquilícese, deje de sudar: beba algo. No. No beba agua, voy por alcohol de farmacia.
- No Pedrito, no –jadea, se sienta. Es un sofá confortable, tipo imperial-. Estoy abrumado, joder, aún me duele la polla. Dios Pedrito, mi glande parece un puto semáforo en rojo que nunca pasa a verde, y sólo parece ámbar porque me palpita.
- Pero Doc, ¿se puede saber que ha hecho?
- Pedrito, dime –me mira con ojos de Hannibal Lecter después de haber pensando en comerse un sorbete de seso-: ¿hay vida más allá de las putas?
- ¿Cómo? … ¿Eh? … ¿Cómo… cómo dice?
- Pedrito, cojones, la pregunta es más fácil que leer un blog mediocre.
- Doc: claro que hay más vida después de las putas.
- Pues he descubierto el paraíso, el Nirvana, el Shangri Lá. ¿Existe de verdad ese lugar descrito por Frank Capra en Horizontes perdidos? Ah, Pedrito: esta semana he visto como cada día de mi vida pasaba ante mí como un poema de amor y penetración que nunca cesa. El vaivén de las olas, los daikiris, las pajitas sobre los daikiris, absorber de la pajita…
- Doc: despierte. ¿De qué habla?
- Iban desnudas.
- ¿Quiénes?
- Ellas, todas ellas.
- ¿Ha estado bajándose películas porno otra vez?
- No Pedrito, eran ellas: desnudas, inmensas. Sus pechos colgando, esas glándulas mamarias llamando mi lengua como a un sereno por la noche cuando has perdido la llave.
- Usted delira. ¿De eso nos va a hablar este martes en la Radio con nombre de whisky?
- ¿Hablar? ¿Quién puede hablar del cielo, de la tierra prometida? ¿Podría alguien, amigo mío? ¿Podría?
- Bueno, está claro que usted ha debido consumir alguna sustancia, aunque lo normal es que las consuma con más frecuencia que Sherlock Holmes.
- En absoluto: ellas iban desnudas, ellos también, pero no me fijaba demasiado en sus… atributos.
- ¿En sus atributos?
- En sus pollas.
- Oh.
- Sólo ellas que ib…
- Espere.
- ¿Qué?
- ¿Dónde ha estado hay arena?
- Sí.
- Alguna roca, ya sabe, en una esquina o algo así.
- Alguna. Esquinas también, putas ninguna, que supiera.
- Y mar.
- Sí, ¿esto es un test Pedrito?
- Doc: ha estado en una playa nudista.
- ¡No me jodas!
- Doc, era una playa nudista.
- Mierda, ¿miraban raro mi palo siempre haciendo guardia en la puerta de Josefina cuando Napoleón se iba a hacer campaña por esa razón?
- Sí.
- Joder, diosdiosdiosdiosdiosdiosdiosdios…
- ¿Qué?
- ¡¡¡¡¿No follaré gratis con ninguna?!!!!
- Me temo que no, Doc.
- Pedrito, mañana haces tú el programa.
- ¡Pero qué dice loco! Soy tímido, y además, fumo, fumo muchísimo.
- No me importa.
- Carraspeo constantemente, y toso, vaya si toso Doc… cofff… coffff… ¿Ve? Y se me pone esa voz nasal, como de gangoso. No vhe oyhe… ehto es un monthodn de miedda… ¿No ve cómo no puedo imitarle?
- Puedo aceptarlo.
- Hablaré de uno de los blogs que más le gustan y le fascinan, y lo echaré todo a perder cuando empiece a tartamudear, a encender cigarrillos compulsivamente, a oírse de improviso el sonido de una guitarra rota. Todo el mundo sabrá que Maine habrá perdido muchísimo cuando lea sus textos y usted querrá asesinarme por haber mancillado su sagrada literatura.
- Te perdono.
- Doc: usted es gay.
- Nadie es perfecto.


jueves 3 de junio de 2010

Diálogos absurdos: 22

Nos sentamos en la terraza de un café junto a Atocha. El aire despeina a Doc, el aire de Madrid no puede hacer nada conmigo.

- Me dijeron que Felipe González dijo hace unos días: “Rectificar es de sabios, sin embargo, rectificar todos los días es de necios”.
- ¿Se ha dado con la cabeza en un dolmen, Doc?
- No, Pedrito, el dolmen compite con la dureza de mi glande, nada de eso: reflexionaba.
- ¿Usted? Doc, va a tener que pedir una bebida muy fuerte como para que usted piense, de hecho, desde aquella escaramuza con Fu Manchú, no le he visto yo actitud alguna.
- Pedrito, hay un tiempo para todo, incluso para reflexionar sobre los necios.
- ¿Desde cuándo escucha mensajes políticos, Doc? A usted siempre le ha importado poco o nada lo que tuviera que decirse en ese mundo farandulero.

La camarera de ancha sonrisa como su escote se acerca a nosotros con su libreta blanca y su bolígrafo tan azul.

-¿Qué toman los señores?
- Whisky como la radio con su nombre, sin hielo, que aún quedan hombres.
- Limonada, que tengo que quedar sereno para seguir escribiendo su biografía.
- ¿Algo para picar?
- ¿A qué hora sales?
- ¿Perdón señor?
- Quiero picarte, ¿a qué hora sales?
- Señor, creo que ignora que mi marido es un G.E.O. obsesionado con el cine de artes marciales, y aunque usted tiene cara de ser aficionado a Jackie Chan, le aseguro que no le iba a hacer la menor gracia una de sus piruetas.
- Joder qué carácter Pedrito, creo que la tengo más dura que la de un ahorcado en un congelador.

Nos mira como si todos los clientes fueran igual: ojos caídos como un ángel y mueca de me dais asco, como si yo tuviera algo que ver.

- Ponnos unas bravas, pero de las de Méjico, nada de mariconadas, que a Pedrito le gusta fingir que es muy hombre cuando no estoy.

Toma nota y veo dos caderas moverse como el muñeco de Elvis.

- Pedrito, amigo, esa gacela está en el bote. Tú dame dos horas o tres, y un buen fajo de billetes y hasta la ministra de “me la pela si todo es igual o no que yo cobro pastita gansa a fin de mes” caería.
- Doc, todo el mundo cae con un buen fajo de billetes, incluso los necios.
- Ah, los necios, Pedrito… justo en eso pensaba.

Nos traen el whisky y mi limonada, una mala mueca, un escote, y un culo por el que podría arder en el infierno.

- Tienes que saber, mi querido amigo, que los necios no distinguirían un palo de una rama aunque ambas cosas sean de madera.
- No me diga que se va a poner místico, ya le he dicho que esas hierbas que cultiva no son buenas. Ian Curtis se metía algo parecido y acuérdese como terminó.
- Todos los necios confunden sensibilidad con debilidad, y deberían saber que toda la fuerza de un tornado es sensible al aire que respira. De hecho, piensa en los tornados: ¿qué son sin su sensación de velocidad, su ritmo, su sensación profunda de la tierra girando alrededor del sol como un meteoro que se precipita al abismo? No es posible la velocidad, ni la fuerza, sin la más profunda y exquisita de las sensibilidades.
- Doc…
- Pedrito…
- Muy profundo, sí, pero creo que los necios seguirán sin entenderle ni a usted ni a sus metáforas. Y mucho menos cuando es un engreído que va de sobrado por esta nuestra vida. Es usted un hombre imposible, Doc.
- Los necios no quieren saber que lo son.
- Los necios no ven más allá de su catecismo, Doc, parece usted nuevo.
- Por eso bebo whisky.
- ¿Por los necios?
- Porque el alcohol es la música que hace que sienta paz en este mundo.
- Es usted un tornado.
- Sí, Tornado Thorton.
- Un hombre tranquilo.
- Sí Pedrito.
- Sí, Doc.

Y levanto la mano, y el ángel viene a nosotros. Una palabra breve, y otro whisky sobre la mesa. Los vasos chocan con sus hielos importados de la Antártida. El viento de Madrid le despeina, cada martes el mismo viento, la misma tempestad.