- Doc, ¿cree usted que…?
- No.
- ¿No?
- ¿Hay eco Pedrito?
- No. En una habitación llena de videos porno creo que el eco se ahoga en sus gargantas.
- Profundas.
- Sí Doc, muy profundas.
- Mis videos ni se tocan Pedrito, ni se tocan. Son como las estampitas de la virgen de una beata.
- ¿Entonces no cree que ell…?
- No Pedrito, olvídalo, ni de coña, ni por asomo, ni aunque se acabara el mundo mañana o lo predijera Nostradamus o la madre que parió al jilguero.
Me levanto y voy hacia la ventana. Me gustan las ventanas en tardes así: es el principio del verano, es el santo de mi creador, Doc está sereno porque apenas lleva dos botellas de whisky sin hielo y una de vodka con un belga, los niños no juegan en el parque porque están todos viendo la televisión, un par de desarraigados van a ver una película al cine club de esas que tienen letras y hablan en un idioma que nadie, salvo los que hablan el idioma, entienden.
- ¿De qué va a hablar mañana Doc?
- De las calles que tomaremos.
- No diga, Doc, ¿nos vamos de manifa? Córcholis, siempre he querido ir de manifa.
- Pedrito.
- ¿Sí?
- ¿Pero qué mierda de lenguaje es ese? ¿Ha salido tu foto en un periódico del siglo XIX o algo?
- Bueno… yo…
- Tomaremos las calles, arderán las ciudades Pedrito. Se quemarán los mares y se secará la arena de todos los desiertos como soles. Gritaremos, joder si gritaremos. La hierba a nuestro paso se apartará, las montañas inclinarán sus cumbres para que todos pasemos, corriendo y gritando Pedrito: corriendo y ardiendo.
- ¿Ha tomado drogas recientemente Doc?
- Pedrito…
- Doc…
- Deja de cascártela con revistas porno de mil novecientos veinte. Mañana por la noche el mundo entero sabrá de pasiones, deseos, países fragmentados, leyendas aún más antiguas que la puta y jodida evolución humana. Pedrito…
- ¿Sí?
- Mañana nos vestiremos con capas hechas de espuma de mar, todas las putas se convertirán en musas, bueno, las putas ya son musas en sí, y si no que se lo pregunten a Klimt. Pedrito: mañana voy a destrozar el Romanticismo.
- No joda.
- Jodiendo es como se destroza.
- Romanticismo…
- El inglés.
- ¿Y cree que…?
- No Pedrito.
- ¿Ni siquiera después de…?
- No.
Enciende un puro, un aroma intenso, como de cristal quemado, denso, humo que se agarra al humo, y se recuesta en su silla forrada de cuero y olor a betún de un limpiabotas de Lousiana.
Yo me pierdo en la ventana, una puerta hacia algún otro lugar, ella tendiendo la ropa o el viento avivando la hoguera, lejos de aquí, tal vez ahí, en Camelot.
- No.
- ¿No?
- ¿Hay eco Pedrito?
- No. En una habitación llena de videos porno creo que el eco se ahoga en sus gargantas.
- Profundas.
- Sí Doc, muy profundas.
- Mis videos ni se tocan Pedrito, ni se tocan. Son como las estampitas de la virgen de una beata.
- ¿Entonces no cree que ell…?
- No Pedrito, olvídalo, ni de coña, ni por asomo, ni aunque se acabara el mundo mañana o lo predijera Nostradamus o la madre que parió al jilguero.
Me levanto y voy hacia la ventana. Me gustan las ventanas en tardes así: es el principio del verano, es el santo de mi creador, Doc está sereno porque apenas lleva dos botellas de whisky sin hielo y una de vodka con un belga, los niños no juegan en el parque porque están todos viendo la televisión, un par de desarraigados van a ver una película al cine club de esas que tienen letras y hablan en un idioma que nadie, salvo los que hablan el idioma, entienden.
- ¿De qué va a hablar mañana Doc?
- De las calles que tomaremos.
- No diga, Doc, ¿nos vamos de manifa? Córcholis, siempre he querido ir de manifa.
- Pedrito.
- ¿Sí?
- ¿Pero qué mierda de lenguaje es ese? ¿Ha salido tu foto en un periódico del siglo XIX o algo?
- Bueno… yo…
- Tomaremos las calles, arderán las ciudades Pedrito. Se quemarán los mares y se secará la arena de todos los desiertos como soles. Gritaremos, joder si gritaremos. La hierba a nuestro paso se apartará, las montañas inclinarán sus cumbres para que todos pasemos, corriendo y gritando Pedrito: corriendo y ardiendo.
- ¿Ha tomado drogas recientemente Doc?
- Pedrito…
- Doc…
- Deja de cascártela con revistas porno de mil novecientos veinte. Mañana por la noche el mundo entero sabrá de pasiones, deseos, países fragmentados, leyendas aún más antiguas que la puta y jodida evolución humana. Pedrito…
- ¿Sí?
- Mañana nos vestiremos con capas hechas de espuma de mar, todas las putas se convertirán en musas, bueno, las putas ya son musas en sí, y si no que se lo pregunten a Klimt. Pedrito: mañana voy a destrozar el Romanticismo.
- No joda.
- Jodiendo es como se destroza.
- Romanticismo…
- El inglés.
- ¿Y cree que…?
- No Pedrito.
- ¿Ni siquiera después de…?
- No.
Enciende un puro, un aroma intenso, como de cristal quemado, denso, humo que se agarra al humo, y se recuesta en su silla forrada de cuero y olor a betún de un limpiabotas de Lousiana.
Yo me pierdo en la ventana, una puerta hacia algún otro lugar, ella tendiendo la ropa o el viento avivando la hoguera, lejos de aquí, tal vez ahí, en Camelot.




