lunes 6 de septiembre de 2010

Diálogos absurdos: 26

- Doc, usted no está ni medio normal. Mañana vuelve a hablar en riguroso directo en la emisora con nombre de whisky, y ni siquiera ha movido el culo del sofá en todo el fin de semana.
- Estoy escuchando grandes canciones, Pedrito. ¿Hay mayor placer que ese? Además, para oírnos y entrar en el Chat en directo sólo tienen que mirar a la derecha de este nuestro blog, ya sabes, donde pone el horario del programa y donde dice Chat, tampoco es tan jodidamente difícil.
- Bueno, pues juraría que para usted su mayor placer son las putas y masturbarse en los baños públicos de los cafés antes de empezar una conferencia.

Doc se incorpora, como si se levantara de una nube.

- Pedrito, no me recuerdes esa escena. Me cago en toda la puta que la parió: era la poetisa más mierda que he conocido en mi vida, y encima me habían untado pasta gansa por hablar bien de ella. ¿Te imaginas que tiene un blog? ¡Me cago en su puta vida! Menos mal que estaba buena y que la mamaba mejor que Renata…
- ¿Renata?
- Sí, ¿no te hablé de Renata? Una puta brasileña que me follé en un club de alterne. Me cago en el cielo, estaba para escribir un poema sobre esa vagina depilada y húmeda.
- Doc, mañana Cris y Xavi “La Voz”, ya sabe, usted le bautizó como el Sinatra de la radio, estarán donde tienen que estar y usted… bueno, usted la verdad es que siempre tiene que entrar borracho y… en su línea.
- Pedrito, Pedrito, deberías relajarte más. ¿Te presento a Renata?
- No.
- ¿No?
- No.
- Te siento tenso.
- Doc, ¿no ha preparado nada para mañana?
- Soy un genio Pedrito, ¿qué tengo que preparar? Calla y escucha esta canción, mañana por la noche las nenas se mojarán las bragas, el viento soplará aún más suave que el perfume de una buena fulana. Madrid arderá con nosotros… bueno, conmigo, tú eres un perdedor.
- Deme de beber.
- ¿Whisky?
- Mañana por la noche, Doc.

Mañana por la noche, repetí, como si algo grande fuera a suceder. Como si mañana noche pudiera convertirme en él. Como si me desearan como le deseaban. Entonces vino la música, y con ella, el alcohol y todas esas mujeres de las que hablaba, como si esta noche no volviera a repetirse nunca.